martes, 5 de febrero de 2013

Soliloquio sobre la cobardía

Decía Gandhi que ‘más atroz que las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena’. Pero ¿por qué la gente buena tiene que hablar o manifestarse?. Ha podido perder las ganas de hacerlo o quizás es que no la dejan hablar o simplemente su voz no se escucha entre el ruido que produce la multitud de cacareos. De cualquier manera si no lo hace no es por cobardía. La gente buena no puede ser cobarde porque entonces ya dejaría de ser buena gente. Los cobardes, llegado el caso, pueden vender a su madre y a su abuela a cambio de un plato de alubias o a cambio de colgarse una pequeña medalla en la solapa. Quizás por eso no son tan buenos… Fue ante estas dudas que un día Charles de Gaulle preguntó al filósofo Jean Guitton: ‘- Dígame Maestro, ¿qué es la cobardía?’. Éste le respondió: ‘- La cobardía, General, es buscar la aprobación y no la verdad, las condecoraciones y no el honor, el ascenso y no el servicio, el poder y no la salud de la Humanidad’. Parece pues que la bondad no es compatible con la cobardía porque esta última acaba por impeler al individuo que la anida a la maniobra sucia y a la acción oscura con fines que no van más allá de su propio egoísmo… Así, cualquiera concluiría que no es la cobardía la que provoca el silencio de la gente buena, y puede que no sea consecuencia mas que del fruto maduro de la propia experiencia, que no haya otra razón mas que la prudencia serena ante la cobardía probada de los que los dirigen o gobiernan o someten

Tomado de:http://www.ellibrepensador.com/2008/11/04/soliloquio-sobre-la-cobardia/

No hay comentarios:

Publicar un comentario