Hoy me he sentado nuevamente,
vestido con un traje de silencio.
Sobre una montaña de razones
para estar de pie y salir huyendo.
Un espejo de madera y muchas sombras
reflejaban el sendero que creía conocer.
Candil moribundo e ideas recurrentes
señalando la salida, la puerta de escape.
Permanecí sentado, una vez mas
respirando incienso y tiempo.
Sin contar , ni ser contado. Solo
sintiendo y empujando con mis pulgares
cada momento. Despierto.
Guti