Tamborilean las gotas de lluvia en la ventana esta mañana de Domingo. Un manto de nubes grises que descarga de manera sutil sus lágrimas de otoño. Gaviotas, humedad, silencio. Todo está servido para un día tranquilo. Duermen los niños, me miran fijamente los perros pidiendo su paseo . Aún huele el café y el pan recién horneado. A mis espaldas una Les Paul ha dormido de costado, envuelta en los cojines del sofá. Cables, cascos, púas, libros, silencio afinado y soñoliento. Los primeros paseantes ya son arrastrados por sus perros, nerviosos estos por los nuevos matices olfativos de la tierra mojada. Qué prisas pueden habitar en semejante cuadro pintado por la vida, cuántas horas caben en la esfera del reloj?Sencillamente ,ocurre sin más. Un día a media luz , una mañana como pocas por estos lares. Se agradece. Vale la peña un trocito de gris entre tantos colores habituales y olvidados . Vale la pena saber que eres parte de todo esto , que ocurre sin mas.