Nos perdemos casi todos los instantes de nuestra vida navegando en los mares revueltos de nuestra mente. Ella controla cada paso, cada acción, cada sentimiento, cada sensación... Es la brújula perfecta para perder el norte. No hay nada más real que eso de perder el norte. Realmente nunca tuvimos uno. Vagamos entre juicios, conceptos, normas, leyes, títulos, coordenadas, horas, minutos, formas de conducta, tradiciones, estirpes, razas, fama, éxitos, desgracias..... Pero no somos conscientes ni de la manera en que respiramos. A estas alturas nada nos sorprende en realidad.Solo nos roban los sentidos los ruidos y los silencios creados por la película mental. Si vivimos de manera consciente cada instante, cada instante se convierte en nuestra vida. Lo mas sencillo deja de serlo pues sencillo deja de ser algo y algo es a su vez todo. Y todo y nada se funden con cada inspiración y espiración. Así como ahora ha pasado de largo, en medio de las olas de la digestión. Ahora mismo
Guti