sábado, 28 de septiembre de 2013

Instantes...

 Mantener el estado de presencia resulta una tarea titánica. Desde que abrimos los ojos cada mañana somos engullidos por la bola de nieve de la vida en su estado actual. Se respiran las prisas, las noticias en las teles, las radios, las idas y venidas de la desinformación a raudales. La vida actual es como un imán que atrae irremediablemente a nuestras mentes a su remolino de dolor. Es fácil controlar y gobernar a seres incapaces de mantenerse atentos a la sencillez de la existencia. Es el pan de cada día de la humanidad . Nos resulta más cómodo no estar presentes y confiar cada segundo de nuestras vidas a aquellos que manejan el timón global. Con solo detenernos a vivir intensamente nuestras funciones vitales, a escuchar los sonidos del aire en su danza espontánea a través de nuestros cuerpos ,ya tenemos a nuestro favor un tiempo fuera de la realidad construida con nuestra ignorancia. Por eso la verdadera libertad no consiste en las apariencias del consumo, o en tener desayuno, comida y cena. En tener un trabajo del que sus "frutos" regresan irremediablemente a los bolsillos de los empleadores. Pasaporte volátil para viajar limitadamente entre las rejas invisibles . La verdadera libertad consiste en estar presentes y respirar nuestras vidas, en tomar las riendas comunes y conducirnos juntos, como los seres que realmente somos. Por eso aunque resulte difícil estar presente, vale la pena intentarlo cada instante.