lunes, 26 de noviembre de 2012

Crónicas de Octiembre


  Llueve finalmente, huele a nubes y tierra. Budha se ha dado una ducha celestial en medio de la noche en el jardín. Fuerteventura mojada parece una chica hermosa acabada de salir de la ducha, con lo justo y sin nada. Húmeda y temblorosa. Se diluye un año de arenas del Africa y aparece el esplendor del desierto a tope del Maná de finales de Noviembre. Me pilla casi a media noche la inspiración. La cama me espera y me he dejado parte del sueño esta tarde entre las sábanas.  Finalmente el Cántabro(mi viejo) responde, tiene una armadura de acero de Toledo y parece que aún le  quedan sueños por vivir. Pelusa intentando escribirme un email, aún huelo a su  sofá de perros y a café con sales de fruta. El Ki se agolpa en mis manos ,  las flores agonizando, Rufo aplastando a su abuela y un mogollón de ronquidos de enanos me llegan de arriba. Restos de incienso  y alfombras húmedas. Jirafa atormentada por las fotos y el ordenador que proyecta una manzana en la pared, dorada, candelabro y sombras. Nuevamente el tabaco recorriendo mis venas, pero esta vez no me convence . He perdido las ganas de toser y ponerme azul en las escaleras. Mañana bisturí y Zazen, Timón y adrenalina. Ahora me voy a la cama, sin piel ni tormentos, despacio, con las prisas del silencio.
    Guti

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