miércoles, 9 de enero de 2013
La sopa Boba
El año ha empezado a rodar tímidamente. Por primera ve en mis casi 50 no he constatado la esencia festiva del último mes ni he hecho apuestas para estos próximos 12 que tenemos a la vista. Demasiado gris al borde del camino, es casi nula la visibilidad ante las propias narices. Muy grande el bolso lleno de valores perdidos, la apatía por encima de los valores viables para la vida y los remedios que brindan los estados ya caducados en tiempo y formas. Por estos días el hormiguero anda revuelto por las migajas dulces de las rebajas y las miras ya puestas en carnavales. Los ecos de Madrid Arena, del balón de Oro, del cumple del Monarca, los famélicos presupuestos, la enfermedad de Chavez, que se yo... La pantalla repleta de estímulos disuasorios para la inteligencia, o mejor , la hipnosis prefabricada por los de siempre y para los habituales que somos todos. Al menos este año lleva el 13 de apellido y a mí, sinceramente ,siempre me ha resultado el mejor número. Los mayas se quedaron con el calendario sin ventas y en fin, que no hubo fin ni tampoco hay principio. Estamos en la sopa boba una vez más . Pero, por decir algo , escribo estas cosas gastadas. Al menos yo las digo. Al menos yo estoy intentando practicar "vivir" cada instante, entre velo y velo. Al menos escribo...
Guti
martes, 1 de enero de 2013
Feliz 2013
Que este año sea favorable a todos, que sus energías nos traigan la capacidad de centrarnos en cada momento de nuestra vida común. Que todas las fronteras se agrieten de una vez y las que ya están carcomidas caigan y den paso a la unión, la paz, la solidaridad. Que con este año la apatía que nos inmoviliza como seres se transforme en el empujón necesario de una vez y por todas salir de esta crisis destructiva e interminable, hija de la ignorancia y del poder del dinero. Que sea 2013 el año definitivo para la humanidad, como proyecto común, de vida y amor.
lunes, 31 de diciembre de 2012
viernes, 28 de diciembre de 2012
Paisajes al borde del silencio
Siempre regreso al camino
Está lleno de recuerdos
Siempre vuelvo a recorrerlo
estando despierto o dormido
Hay dolores que no cesan
son parte del equipaje
hay aromas que me impregnan
el alma de imaginarte
Llega el odio sin remedio
llega el frío y vuelve el antes
Compañeras del viajero
nacido en ninguna parte
Siempre recorro el camino
me ha tocado caminarle
aunque lluevan las canciones
sobre ninguna parte.
Siempre regreso al camino
cargado con mis recuerdos
Siempre amanezco despierto
soñando que había dormido.
Guti
Dolor común
Cállate, corazón, son tus pesares
de los que no deben decirse, deja
se pudran en tu seno; si te aqueja
un dolor de ti solo no acíbares
a los demás la paz de sus hogares
con importuno grito. Esa tu queja,
siendo egoísta como es, refleja
tu vanidad no más. Nunca separes
tu dolor del común dolor humano,
busca el íntimo aquel en que radica
la hermandad que te liga con tu hermano,
el que agranda la mente y no la achica;
solitario y carnal es siempre vano;
sólo el dolor común nos santifica
Miguel de Unamuno
de los que no deben decirse, deja
se pudran en tu seno; si te aqueja
un dolor de ti solo no acíbares
a los demás la paz de sus hogares
con importuno grito. Esa tu queja,
siendo egoísta como es, refleja
tu vanidad no más. Nunca separes
tu dolor del común dolor humano,
busca el íntimo aquel en que radica
la hermandad que te liga con tu hermano,
el que agranda la mente y no la achica;
solitario y carnal es siempre vano;
sólo el dolor común nos santifica
Miguel de Unamuno
jueves, 27 de diciembre de 2012
domingo, 23 de diciembre de 2012
Respirar
| Respirar es vivir. La respiración no requiere esfuerzo ni voluntad, pero es muy importante hacerlo bien. Quienes respiran mal se debaten entre innumerables dificultades en todos los dominios: salud, profesión, afectividad, etc. Son, por desgracia, la mayoría, porque de hecho todos respiramos más o menos mal. Muchísimos pulmones nunca se ventilan a fondo. Todos los fenómenos vitales están ligados a procesos de oxidación y de reducción: sin oxígeno no hay vida. Nuestras células dependen de la sangre para su aprovisionamiento de oxígeno; si por nuestras arterias circula sangre pobre en oxígeno, la vitalidad de cada una de nuestras células se encuentra disminuida. Nuestro deber, en sentido estricto, es asegurarles este aprovisionamiento de oxígeno que necesitan. No solamente se respira muy mal, sino que a menudo la calidad del aire que se respira es más que dudosa. De aquí proviene también la falta de resistencia a las enfermedades, la fatiga, el rechazo a todo esfuerzo físico, el nerviosismo y la irritabilidad. El aporte de oxígeno es sólo un aspecto de la función respiratoria, pues ésta también abarca la expulsión del CO2. Las células no disponen de ningún otro medio de desembarazarse de los restos que producen, fuera del de arrojarlos a la sangre. La purificación tiene lugar especialmente en los pulmones; además, en los pulmones mal ventilados, innumerables gérmenes pueden desarrollarse en la oscuridad tibia y húmeda que les es favorable. El bacilo de Koch no resiste la acción del oxígeno; la respiración correcta, al asegurar la ventilación completa de los pulmones, inmuniza contra la tuberculosis y contra otras muchas enfermedades del aparato respiratorio. Si se aprende a respirar correctamente la recompensa es importante; el cuerpo se vuelve fuerte y sano; el exceso de grasa desaparece, el rostro resplandece, los ojos centellean y un encanto particular se desprende de toda la personalidad. La voz también se vuelve dulce y melodiosa. La persona iniciada en el arte de la respiración ya no es presa fácil de la enfermedad. La digestión se hace con facilidad –hay que recordar el apetito que se tiene después de una larga caminata al aire libre. Todo el cuerpo se purifica y se facilita el ser conscientes y el obrar apropiadamente. Es cierto que una correcta respiración actúa beneficiosamente sobre la salud, pero también sobre el pensamiento y la voluntad. Se puede comprobar cuando se tiene que levantar una carga, pues se levanta más fácilmente después de haber hecho una respiración profunda. En los acontecimientos que suceden en la vida cotidiana, en las relaciones con los demás, es positivo pensar también en respirar, pues ello ayuda a no perder la consciencia y a no caer en la equivocación. Antes de una conversación, por ejemplo, para que la discusión no degenere en disputa, o si se está confuso, es beneficioso respirar conscientemente. Si durante dos o tres minutos se inspira y se espira profundamente los pensamientos se aligeran y se aclaran. Muchas veces creemos que necesitamos ayuda y la buscamos fuera de nosotros cuando en realidad toda la ayuda la tenemos en nuestro interior. La forma de respirar y los estados mentales se hallan muy estrechamente conectados. Sólo hay que pensar en la respiración regular y profunda del sueño, en el jadeo de alguien que está muy asustado o en la suspensión de la respiración de alguien que se encuentra profundamente impactado. La respiración es un buen medio para ser conscientes del presente y del propio cuerpo. La regularidad y un ritmo pausado y profundo de la respiración tiene un efecto calmante y disminuye la velocidad del proceso del pensamiento, ayudando a vivir espiritualmente. Antes de nuestro nacimiento nuestra madre respiraba por nosotros; pero desde nuestra llegada al mundo, cuando el contenido de CO2 en la sangre aumentó, el aparato respiratorio puso en marcha nuestra primera y profunda inspiración. Los pulmones se desplegaron en la caja torácica: realizamos nuestro primer acto autónomo. Desde entonces, el flujo y el reflujo de la respiración ritman nuestra vida hasta que realicemos el último suspiro. A partir del momento en que la matrona corta el cordón umbilical los pulmones se convierten en la placenta que une al ser humano con la madre cósmica. Si llegamos a comprender el sentido profundo de la respiración sentiremos que poco a poco nuestra propia respiración se funde con la respiración universal. La respiración consciente nos aporta bendiciones incalculables en todos los planos de nuestra vida. Es preciso que observemos sus efectos positivos en nuestro cuerpo, en los sentimientos y pensamientos y, también, en todas nuestras facultades, pues la respiración consciente es a la vez una concreción de la vida espiritual y una ayuda de ésta. Tomado de : Proyectopv |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)