domingo, 2 de diciembre de 2012

Haiku`s Sunday


  Llueve despacio
  húmeda brisa terca
  este Domingo

  Diciembre claro
  hay nubes y pájaros
  en el camino

  Peces nadando
  Tras los cristales turbios
  de la ventana

  Dulces sonrisas
  llegan volando raudas
  Y tu no estás

  Viajo cansado
  nada de polvo mancha
  hoy la mirada
 
 

sábado, 1 de diciembre de 2012

Zazen no es lo mismo que meditación




Isshô Fujita (DR)

Parece que existe un error frecuente sobre zazen, ya que algunas personas piensan que se trata de una técnica que permitiría alcanzar el estado de "no pensamiento". Una comprensión así dezazen supone que un cierto estado de espíritu puede ser alcanzado por una influencia, una técnica o un método. En Occidente, zazen es habitualmente traducido por "meditación zen" o por "meditación sentada". Cada vez mas, en su empleo actual, el zazen es considerado como uno de los numerosos métodos surgidos de las tradiciones espirituales orientales para alcanzar objetivos tales como la salud corporal o mental, un comportamiento social adaptado, un espíritu tranquilo o la resolución de diversos problemas de la existencia.
Es verdad que numerosas prácticas de meditación de la tradición budista ayudan a realizar estos objetivos, y esto puede ciertamente ser una utilización hábil de estos métodos meditativos. El zazen, sin embargo, tal como es comprendido por el maestro Dôgen, es una cosa diferente, que no puede ser clasificada como una meditación en el sentido indicado antes. Será pues útil que se examinen algunas de las diferencias entre el zazen y la meditación.
Dôgen (1200-1253) es el fundador de la tradición zen sôtô y, sobre todo, un maestro de meditación. Su Shôbôgenzô es una de las grandes obras maestras de la tradición doctrinal budista. Los eruditos actuales obtienen muchísima ayuda de este texto para comprender, no solamente un enfoque único del budadharma (la enseñanza de Buda), sino también el zazen en tanto que práctica. Para Dôgen, el zazen es, antes que nada, una postura total del cuerpo, no un estado de espíritu.
Dôgen utiliza numerosas expresiones para describir el zazen. Una de ellas es gotsuza, lo que significa "sentarse inmóvil como una poderosa montaña". Un término próximo de gran importancia eskekkafuza, "la postura del loto", que Dôgen considera como la llave de zazen. Sin embargo la comprensión de Dôgen dekekkafuza es completamente diferente de la tradición del yoga indio, y esta comprensión da una potente aclaración sobre la manera de aproximarse a zazen.
En la mayoría de las tradiciones meditativas los practicantes comienzan por un método dado de meditación (como la cuenta de las respiraciones, la visualización de imágenes sagradas, la concentración del espíritu sobre un pensamiento o una sensación particular, etc.) tras haberse sentado cómodamente en la postura del loto. En otros términos la meditación se añade a kekkafuza. Utilizándolo así el kekkafuza se convierte en un medio para preparar de manera óptima el cuerpo y el espíritu por ejercicios mentales que se llaman "meditación", pero no es un objetivo por si mismo. La práctica está construida sobre una dualidad, con un cuerpo sentado como continente y un espíritu meditativo como contenido. El acento es siempre puesto sobre la meditación como un ejercicio mental. En una disposición dual así el cuerpo está sentado, mientras que el espíritu hace otra cosa.
Para Dôgen, por otro lado, el fin de zazen consiste exactamente en sentarse correctamente en kekkafuza. No hay estrictamente nada mas que añadir. Es kekkafuza nada mas. Kôdô Sawakirôshi, el gran maestro zen del Japón de comienzos del siglo XX decía: "Sentarse exactamente en zazen, eso es todo." Con esta comprensión zazen sobrepasa el dualismo del cuerpo y del espíritu. A la vez el cuerpo y el espíritu son completa y simultáneamente vaciados por el único hecho de sentarse enkekkafuza. En el capitulo del Shôbôgenzô, El rey del sâmadhi, Dôgen dice: "Sentaros en kekkafuza con el cuerpo, sentaros enkekkafuza con el espíritu, sentaros en el kekkafuza despojados de cuerpo-espíritu."
Las prácticas meditativas que ponen el acento sobre una dimensión psíquica (pensamientos, percepciones, sentimientos, visualizaciones, intenciones, etc.) conducen todas nuestra atención sobre las funciones corticocerebrales de la cuales hablaré generalmente como de "la cabeza". La mayoría de las meditaciones, en el sentido en que se las entiende convencionalmente, son actividades centradas sobre la cabeza. En medicina oriental, se encuentra la interesante idea de que la armonía de los órganos internos es de la mayor importancia. Todos los problemas asociados con la cabeza provienen simplemente de una disarmonía de los órganos internos, que son lo fundamentos verdaderos de nuestra vida.
Por causa de nuestras funciones corticocerebrales, altamente desarrolladas, tenemos tendencia a asimilar la conciencia de si, la sensación de un "yo", con la cabeza. Como si la cabeza fuera el personaje principal de la obra y el cuerpo el sirviente que sigue las ordenes de la cabeza. Pero desde el punto de vista de la medicina oriental no se trata simplemente de una pretensión de la cabeza sino de una total incomprensión de la vida. La cabeza no es mas que una pequeña parte de la totalidad de la vida y no tiene una posición tan privilegiada.
Mientras que la mayoría de las meditaciones tienden a concentrarse sobre la cabeza, el zazen se concentra mas bien sobre la estructura de un cuerpo-espíritu total y vivo, dejando a la cabeza existir sin darle preeminencia alguna. Cuando la cabeza está sobreactivada aparece una vida dividida y desequilibrada. Pero en la postura de zazen ésta aprende a encontrar su sitio exacto y su función en la dimensión de un cuerpo-espíritu unificado. Nuestro cuerpo humano vivo no es simplemente una agregación de partes corporales, es un todo orgánico integrado. Ello se concibe de tal forma que cuando una parte del cuerpo se mueve, cualquiera que sea la sutileza del movimiento, ello provoca simultáneamente el movimiento acorde del cuerpo.
Cuando al principio se aprende a hacer zazen, no se puede aprehenderlo en su totalidad o de un solo golpe. Inevitablemente se comienza a recortar el zazen en pequeños trozos que se disponen en un orden particular: armonizar el cuerpo (chôshin), armonizar la respiración (chôsoku) y armonizar el espíritu (chôshin). En el Eihei kôroku, Dôgen escribió : "En nuestro zazen, es esencial sentarse en la postura correcta, armonizar después la respiración y apaciguarse."
Pero, después de haber pasado esta etapa preliminar, todas las instrucciones dadas como piezas separadas en el tiempo y en el espacio deben ser integradas en un todo en el cuerpo-espíritu del practicante de zazen. Cuando el zazen se convierte en zazen, shôshin taza es actualizado. Esto significa "exactamente (ta) sentado (za) en una postura del cuerpo (shin) correcta (shô)", con taza que pone el acento sobre la cualidad de ser, entero y uno, en el tiempo y el espacio. La "totalidad" del zazen debe estar integrada en una sentada una. En otras palabras, zazendebe convertirse en el "zazen, total y uno."
¿Como, esta cualidad de ser total y uno, se manifiesta en la postura sentada de zazen? Cuando el zazen está profundamente integrado, el practicante no siente que cada parte de su cuerpo esté separada de otras y que realice independientemente su trabajo aquí o allá en el cuerpo. El practicante no es conducido a realizar varias instrucciones sobre la manera de armonizar. En realidad no hace mas que una única cosa, buscando continuamente la postura sentada correcta con el cuerpo entero.
Así, en la experiencia real del practicante, no hay mas que una simple postura sentada integrada armoniosamente. Siente la posición de las piernas cruzadas, el mudrâ cósmico, los ojos semiabiertos, etc., como manifestaciones locales de la postura sentada total y una. Mientras que cada parte del cuerpo funciona de su propia manera, en tanto que cuerpo total son integradas en el estado de ser uno. Se lo experimenta como si todos los límites, o las divisiones entre las partes del cuerpo, hubiesen desaparecido, y todas las partes son englobadas y fundidas en una única expresión total de carne y huesos. A veces se tiene la sensación durante zazen de que nuestras manos o nuestras piernas han desaparecido o se han desvanecido.
La expresión "shôshin taza" podría ser comprendida mejor en términos de postura y de fuerza de gravedad. Todas las cosas sobre la tierra son inevitablemente atraídas hacia el centro de la tierra bajo el efecto de la gravedad. En el interior de este campo gravitacional, todas las formas de vida han sobrevivido armonizándose con la gravedad de diferentes maneras. Nosotros, seres humanos, hemos alcanzado la posición vertical, con el eje central del cuerpo en la vertical, después de un largo proceso de evolución. La posición vertical es "antigravitacional" en la medida en que ella no puede existir sin intencionalidades o deseos propiamente humanos, que obran inconscientemente para mantener el cuerpo derecho. Cuando se está enfermo o cansado, se encuentra difícil guardar una postura derecha y uno se acuesta. En una situación así la intención de permanecer de pie no actúa.
A pesar de que la postura vertical sea antigravitacional, desde un cierto punto de vista, está convenientemente ordenada para ser "progravitacional", es decir que obedece a la fuerza de la gravedad. Cuando el cuerpo está inclinado, ciertos músculos se van a tensar con el fin de mantener la posición vertical, el peso es sostenido por la estructura del esqueleto y se relajan las tensiones inútiles. Todo el cuerpo entero se somete entonces a la fuerza de la gravedad. La sutileza de la postura sentada parece encontrarse en el hecho de que las dimensiones anti y progravitacionales, que pueden parecer a primera vista contradictorias, coexisten de forma completamente natural. Nuestra relación con la gravedad en shôshin taza no es, ni una forma antigravitacional de combatirla por la tensión de los músculos y un cuerpo rígido, ni una forma progravitacional de ser vencido por esta fuerza con los músculos átonos y un cuerpo fofo.
En el shôshin taza, mientras que el cuerpo está sentado inmóvil como una montaña, el cuerpo interno está relajado, sin trabas, distendido en cada una de sus partes. Como un "huevo en equilibrio", la estructura externa permanece firme y solida mientras que el interior está fluido, tranquilo y distendido. Con excepción de algunos pequeños músculos necesarios, todo está calmadamente en reposo. Cuanto mas se distienden los músculos, mas sensible se puede ser y la relación con la gravedad se regularizará cada vez mas minuciosamente. Cuanto mas se permite distenderse a los músculos, mas sale a la luz una conciencia precisa y el shôshin taza se profundiza infinitamente.
Constato a menudo que la gente ve en zazen una solución a los problemas y a los sufrimientos personales, o incluso a la educación de una persona. Pero Kôdô Sawaki rôshi da un punto de vista diferente del zazen en su frase : "Zazen es conectarse al universo." La postura de zazen nos une al universo entero. Como Shigeo Michi, celebre anatomista del siglo pasado, decía : "Puesto que zazen es una postura en la cual el ser humano no hace nada por el ser humano, el ser humano es liberado de ser un ser humano y se convierte en un Buda." (Canciones de la vida – Himno al zazen por Daiji Kobayashi).
Michi igualmente nos pide hacer una distinción entre la "cabeza" y el "corazón", diciendo de que manera nuestras "funciones cardiacas" internas se muestran en zazen de una forma completamente real. La cabeza de la que hablo podría corresponder a la expresión técnica budista de bompu, que significa el ser humano ordinario. Un bompu es el opuesto de un Buda, una persona que no está despierta aun, que esta atrapada por todo tipo de ignorancias, de tonterías y sufrimientos. Cuando estamos completamente inmersos en zazen, en lugar de permanecer en esta idea, no deberíamos olvidar jamas comprender que la práctica de zazen, en un sentido, es la negación o el abandono de nuestra bompuidad. En otras palabras, se pasa, en zazen, de la cabeza al corazón en el seno de nuestra naturaleza de buda. Si nos olvidamos de tomar este punto en serio, nos dañamos a nosotros mismos alentando nuestra propia bompuidad, obtenemos un zazen débil, adaptado a nuestra bompuidad y degradamos el zazen mismo.
El maestro zen Dôgen decía : "[Cuando os sentáis en zazen] no penséis ni en el bien ni en el mal. No os preocupéis de bueno o malo. Dejad de lado las operaciones de vuestro intelecto, de vuestra voluntad y de vuestra conciencia. Parad el examinar las cosas con vuestra memoria, vuestra imaginación o vuestra reflexión." Siguiendo este consejo somos libres, por un momento, para dejar de lado nuestras altamente desarrolladas facultades intelectuales. Simplemente relajamos nuestra capacidad de conceptualización. En zazen no pensamos intencionalmente en alguna cosa. Esto no significa que debamos dormirnos. Al contrario, nuestra conciencia debe siempre estar clara y alerta.
Mientras que estamos sentados en la postura de zazen, el conjunto de nuestras capacidades humanas, adquiridas a lo largo de una evolución de millones de años, son abandonadas o suspendidas momentáneamente. Como estas capacidades (moverse, hablar, coger, pensar) son las que los seres humanos mas estiman podría decirse sin equivocarse que "entrar en zazencorresponde a salir de la actividad de ser un ser humano" y que en zazen "no se hace ninguna actividad del ser humano".
¿Que significa renunciar a todas estas capacidades humanas adquiridas duramente cuando nos sentamos en zazen? Yo creo que tenemos la oportunidad de "sellar nuestra bompuidad". En otros términos, sentados en zazen, abandonamos sin condiciones nuestra ignorancia de ser humano. En efecto decimos : "No voy a utilizar estas capacidades humanas para mis objetivos confusos y egocéntricos. Tomando la postura de zazen, mis manos, mis piernas, mis labios y mi espíritu están sellados, Son exactamente como son. No puedo crear mas karma con todo esto." He aquí lo que significa "sellar la bompuidad" en zazen.
Cuando utilizamos nuestras sofisticadas capacidades humanas en nuestra vida cotidiana, las utilizamos sistemáticamente para nuestros fines ilusorios y egocéntricos, nuestros interese debompu. Todas nuestra acciones está fundamentadas sobre nuestros deseos, nuestras atracciones y nuestras aversiones. Las razones por las cuales decidimos ir aquí o allá, manipulamos diferentes objetos, hablamos de distintos temas, teniendo tal o cual opinión, son determinadas únicamente por nuestra inclinación a querer satisfacer nuestros intereses egoístas. Ha aquí como somos. Se trata de un hábito profundamente enraizado en cada bompu ser humano. Si no hacemos nada con este hábito continuaremos utilizando todos nuestros maravillosos poderes humanos en la ignorancia y el egoísmo, sepultándonos siempre aún mas profundamente en la ilusión.
En cambio, si practicamos correctamente zazen, nuestras capacidades humanas no serán jamas utilizadas para intereses debompu. Se esta forma esta tendencia se interrumpirá, por lo menos por un tiempo. Es lo que yo llamo "sellar la bompuidad". Nuestra bompuidad siempre existe, pero está completamente sellada. En el Bendôwa ("En la persecución de la vía"), el maestro zen Dôgen describe el zazen como una condición en la que podemos "poner el sello de Buda sobre las tres puertas del karma(el cuerpo, la palabra y el espíritu) y sentarnos derechos en estesamâdhi."
Esto quiere decir que de ninguna manera debe haber la menor traza de actividad bompu, sea esta en el cuerpo, en la palabra o en el espíritu. Todo lo que constituye ahí la señal de Buda. El cuerpo no se mueve en la postura de zazen. La boca está cerrada y no habla. El espíritu no busca convertirse en Buda, sino que mas bien detiene las actividades mentales del pensamiento, la voluntad y la conciencia. Eliminando todos los signos de bompu de nuestras manos, de nuestras piernas, de nuestra boca y de nuestro espíritu (que normalmente actúan únicamente en el nombre de nuestros intereses ilusorios de humano), poniendo el sello de Buda sobre ellos, los colocamos al servicio de nuestra naturaleza de Buda. En otras palabras, cuando nuestro cuerpo-espíritu de bompu actúa como un Buda es transformado en un cuerpo-espíritu de Buda.
Deberíamos ser particularmente prudentes sobre el hecho de que, cuando hablamos de "sellar nuestra naturaleza humana ilusoria, esta "naturaleza humana ilusoria" de la cual hablamos no es alguna cosa que existe como una entidad fija, o como un sujeto o un objeto (según el punto de vista). Se trata simplemente de nuestra condición percibida. No podemos simplemente negarla y liberarnos. El hecho es que, cuando nos sentamos en zazen como simplemente zazen, nuestra naturaleza humana ilusoria es sellada por la aparición de nuestra naturaleza de buda en las tres puertas del karma, es decir en el plano del cuerpo, la palabra y el espíritu. Consecuentemente nuestra naturaleza humana ilusoria es automáticamente abandonada.
Todas las explicaciones precedentes, de abandono, de sellar nuestra naturaleza humana ilusoria, no son mas que palabras. Estas explicaciones están fundadas sobre un punto de vista particular y limitado, mirando zazen desde el exterior. Por supuesto, es verdad que el zazen nos ofrece las posibilidades que he descrito. Sin embargo, cuando se practica zazen, debemos estar seguros de no preocuparnos de la "naturaleza humana ilusoria", del "abandono" o de ideas parecidas. Lo único que para nosotros es importante es practicar zazen, aquí y ahora, como unzazen puro sin mancha.
              
                   Maestro Zen  Isshô Fujita 

jueves, 29 de noviembre de 2012

Canto de la choza de tejado de paja

He construido una ermita de paja en la que no hay nada de valor.
Después de comer me relajo y echo un sueñecito.
Cuando la choza quedo terminada, aparecieron las malas hierbas.
Ahora se han instalado y lo cubren todo.
El hombre vive apaciblemente en la ermita,
Sin trabas  interiores ni exteriores.
No quiere vivir donde vive la gente vulgar
No le gusta lo que le gusta a la gente vulgar.
A pesar de que la choza sea pequeña, contiene todo el universo.
En diez pies cuadrados un viejo ilumina
las formas y su esencia.
Un bodhisattva del Gran Vehiculo tiene fe absoluta.
Los hombres vulgares no pueden dejar de dudar:
¿Esta choza perecerá o no?
Perecedera o no, el maestro original esta presente
Y no reside ni en el norte ni en el sur ni en el este ni en el oeste.
Enraizado en la perseverancia, esto no puede superarse.
Una ventana brillando sobre los pinos verdes no puede compararse
ni a los palacios de jade ni a las torres de plata dorada.
Permanecer sentado con la cabeza cubierta, todo permanece en reposo.
Ahí, este monje de las montañas no comprende nada de nada.
Vive allí donde esta y ya no hace esfuerzos para liberarse.
¿Quién podría con orgullo disponer de puestos par seducir a discípulos?
Dirigid vuestra luz hacia el interior y dad media vuelta.
No se puede ni afrontar ni evitar la fuente infinita e inconcebible.
Id a ver a los viejos maestros y sed íntimos con su enseñanza. Trenzad las hierbas para construir una
choza y no renuncies nunca.
Dejad pasar los siglos y relajaos completamente.
Abrid las manos y andad inocentemente.
Los miles de mundos y la infinitud de los conceptos existen
Solo para liberarlos de vuestras trabas.
Si queréis conocer lo inmortal bajo la choza,
Aquí y ahora no escapéis de este saco de huesos
           Sekito Kisen

lunes, 26 de noviembre de 2012

Crónicas de Octiembre


  Llueve finalmente, huele a nubes y tierra. Budha se ha dado una ducha celestial en medio de la noche en el jardín. Fuerteventura mojada parece una chica hermosa acabada de salir de la ducha, con lo justo y sin nada. Húmeda y temblorosa. Se diluye un año de arenas del Africa y aparece el esplendor del desierto a tope del Maná de finales de Noviembre. Me pilla casi a media noche la inspiración. La cama me espera y me he dejado parte del sueño esta tarde entre las sábanas.  Finalmente el Cántabro(mi viejo) responde, tiene una armadura de acero de Toledo y parece que aún le  quedan sueños por vivir. Pelusa intentando escribirme un email, aún huelo a su  sofá de perros y a café con sales de fruta. El Ki se agolpa en mis manos ,  las flores agonizando, Rufo aplastando a su abuela y un mogollón de ronquidos de enanos me llegan de arriba. Restos de incienso  y alfombras húmedas. Jirafa atormentada por las fotos y el ordenador que proyecta una manzana en la pared, dorada, candelabro y sombras. Nuevamente el tabaco recorriendo mis venas, pero esta vez no me convence . He perdido las ganas de toser y ponerme azul en las escaleras. Mañana bisturí y Zazen, Timón y adrenalina. Ahora me voy a la cama, sin piel ni tormentos, despacio, con las prisas del silencio.
    Guti

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Otro mundo


   Después de varios intentos frustrados, he logrado abrir un archivo de audio que recibí hoy muy temprano. Era una hermosa canción nacida en la distancia  .  Finalmente  , se ha decidido mi hijo a abrir la puerta a una  progresión de acordes que llegaban acompañados por una letra repleta de paisajes de otro mundo. Una canción salida del lugar al que pocas veces llegamos cuando hacemos el viaje. Una canción inmensa que me ha llevado a ver nuevamente parajes vividos, ya olvidados. Es hermoso ver cuando alguien a quien viste nacer y crecer, en solo un momento se convierte en un gigante capaz de llevarte en hombros. Cuando le ves trepar el mástil de una guitarra , buscando las notas adecuadas. Cuando le ves lidiar con poesías que al principio no se dejan dibujar. Hoy he escuchado algo de otro mundo, repleto de esperanzas.
       Guti

lunes, 19 de noviembre de 2012

El Instante del Despertar

Alcanzar la verdad no es acumular conocimientos, sino despertar al corazón de la realidad. La realidad se revela por entero en el momento del despertar. Bajo la luz de ese despertar, nada se añade y nada se pierde. Las emociones basadas en conceptos ya no pueden afectarnos. Si Bodhidharma es la persona ideal, es porque rompió todas las cadenas de la ilusión que nos encierran en el mundo conceptual. Y el martillo que sirve para romper esas cadenas es la práctica del zen.

El momento del despertar puede venir señalado por un golpe de risa. Pero no es la risa de quien ha ganado la lotería y tampoco es la risa de quien ha alcanzado una victoria, sino la de quien, tras una larga y penosa búsqueda de una cosa, la encuentra una mañana en el bolsillo de su traje.

Un día, Buda estaba de pie ante una gran multitud en el monte de los Buitres. Todos esperaban la lección cotidiana, pero él guardaba silencio… Después de algún tiempo, levantó su mano derecha en la que tenía una flor, mirando fijamente a la congregación y sin decir palabra. Todos lo miraban sin comprender nada. Sólo un monje fijó en Buda sus resplandecientes ojos y sonrió. Buda dijo entonces: “Tengo el tesoro de la visión de la realidad sin mancha y los he transmitido a Mahakasyapa”. El monje que sonreía era en efecto Mahakasyapa, un gran discípulo de Buda.

Mahakasyapa había alcanzado el momento del despertar cuando Buda levantó su flor. Al mismo tiempo, recibió el sello de la mente de Buda, si hemos de emplear la terminología zen. Buda transmitió su sabiduría de mente a mente, de corazón a corazón: había tomado el sello de su mente y lo había impreso en la de Mahakasyapa. Esta sonrisa de Mahakasyapa no fue una carcajada, sino que es de la misma naturaleza que las risas de los maestros zen. Mahakasyapa llegó al despertar gracias a una flor; hay maestros zen que han llegado a despertar gracias a un grito estentóreo o a un terrible puntapié.


Pero, ¿es posible un despertar hoy?El problema que se nos plantea, es el problema del despertar. Lo que nos falta no es una ideología o una doctrina que hayamos de aplicar para salvar al mundo. Lo que nos falta es la conciencia de lo que somos, de lo que es nuestra verdadera situación. Mediante ese despertar volveremos a encontrar nuestra soberanía humana. Estamos montados en un caballo desbocado. El camino de salvación es, pues, una nueva cultura en la que pueda reencontrarse la naturaleza humana.

El budismo zen (como cualquier otra tradición espiritual viva, del Oriente o de Occidente) ha contribuido a la elevación de la vida espiritual del ser humano, iluminando el camino del pensamiento, del arte, de la cultura. Pero como tantas otras cosas, el zen en Asia ha degenerado bajo las fuerzas actuales de la civilización tecnológica.

El desarrollo de la tecnología en los países occidentales ha creado la necesidad de conquistar los países afroasiáticos, de asegurar la posesión de los mercados y de las materias primas. Las guerras de liberación continúan. La guerra absorbe las energías de muchas naciones y agrava el problema del hambre, ya difícil de resolver a causa del rápido aumento de población. Todo esto trastoca la sociedad y la estructura de sus valores morales.

También la tradición del zen ha sido quebrantada. En Vietnam, por ejemplo, la mayoría de los monasterios zen que estaban situados en zonas apartadas y montañosas fueron destruidos por la guerra o por el régimen comunista que le siguió. El gobierno formó su propia iglesia budista para controlar la práctica del budismo en todo el país y sigue, hoy en día, arrestando a los budistas y a otros que reclaman la libertad religiosa. En China, el socialismo ha movilizado a las masas populares para la realización de los planes nacionales del partido, y para aumentar el ejército. En Japón, el desarrollo de la economía ha hecho de él una nación al estilo occidental, en la que muchos valores espirituales han cedido el puesto al materialismo. Los templos y los monasterios han de participar en el tipo de vida económica actual y basarse además en la actuales necesidades sociales de producción y consumo si quieres subsistir. No pueden desempeñar ya su papel de liderazgo espiritual, como en el pasado. El verdadero zen se ve amenazado hasta en la propia tierra en que nació y se desarrolló…

Occidente empieza a conocer el zen cuando éste ha entrado ya en el camino de su deterioro en Asia. Si hay jóvenes e intelectuales de Occidente que aprecian el zen, será quizá porque están hartos de civilización material y de la moda racionalista. La civilización tecnológica, basada en la lógica y la ciencia, ha tocado su punto culminante y comienza a producir crisis y revueltas.

En esa situación, el zen aparece como algo fresco y reconfortante. Y con todo, paradójicamente, los ciudadanos del país de la tradición zen se vuelven hacia una vida de comodidad material y suscriben una política de industrialización intensiva en sus países. Consagran a ello casi totalmente su tiempo y sus energías; y por esa razón cosas como el zen ya no pueden ser importantes… Oriente, y también Occidente, han dado testimonio de la quiebra espiritual humana. No se puede evitar una destrucción total de la raza humana como no se encuentre una nueva dirección cultural en la que el elemento espiritual desempeñe un papel conductor.

Lo que necesitamos no es una doctrina, sino un despertar que pueda restablecer nuestra fuerza espiritual. Lo que hizo de la lucha de Mahatma Gandhi un éxito enorme no fue una doctrina, “aunque esa doctrina haya sido la no-violencia”, sino la propia personalidad de Gandhi. En nuestros días se estudia mucho la doctrina de la no-violencia y se intenta aplicarla por todas partes; pero no se acierta a encontrar la vitalidad del tiempo de Gandhi. La razón es que los seguidores de Gandhi no tienen su fuerza espiritual. Tienen fe en su doctrina, pero no pueden desencadenar un movimiento de gran solidaridad, porque ninguno de ellos tiene la fuerza espiritual de un Gandhi, y por tanto no puede producir suficiente pasión y suficiente sacrificio.

Pero si continuamos arrastrados por la máquina actual de producción y de consumo, será muy difícil llegar a construir nuestra fuerza espiritual. Gandhi vestía con la mayor sencillez, iba a pie, comía frugalmente. La sencillez de su vida da testimonio no sólo de su libertad ante el condicionamiento de las cosas materiales, sino también de una ingente fuerza espiritual. El único punto de partida que necesitamos hacia la nueva civilización no puede ser otro que nuestra decisión de no dejarnos invadir más tiempo por los bienes materiales, de no contribuir ya a la consolidación del actual sistema de producción y consumo.

Los que estén decididos a luchar contra el engranaje y en pro de la recuperación de la naturaleza humana pueden considerarse personas de vanguardia. Muchos jóvenes que viven en la abundancia material se han rebelado. Dieron con una nueva necesidad: la necesidad de ser humanos. En realidad, eso no es nada nuevo; es una de las necesidades humanas fundamentales, asfixiada por otras necesidades arbitrarias. Y esa necesidad podemos considerarla como nuestra mayor esperanza: es el elemento que hará nacer y desarrollarse la nueva civilización de la humanidad del porvenir.

La primera fase de esa civilización ha de ser la creación de condiciones sociales en las que se pueda vivir de manera humana. Las personas “despiertas” formarán ciertamente pequeñas comunidades en las que la vida material pueda ser sencilla y sana. El tiempo y la energía se dedicarán al enriquecimiento espiritual. Esas comunidades serán como modernos monasterios zen en los que no habrá dogma alguno. Allí se sanará de la enfermedad del tiempo, se adquirirá la salud espiritual; y lo que se produzca en materia de arte y pensamiento contribuirá al nuevo “camino”.

En Oriente todavía hay monasterios zen y la influencia del zen sigue vigente en la literatura, el arte y las costumbres. Pero los jóvenes occidentales parecen más interesados por el zen que los de Oriente, que están preocupados por el desarrollo material y la industrialización. No han probado aún la amargura del materialismo ni la naturaleza inhumana de la civilización técnica. El renacimiento del budismo en no pocos países asiáticos en la actualidad ha sido indirectamente obra de intelectuales occidentales que con sus estudios e investigaciones han manifestado su admiración por el pensamiento y el arte budistas. Ellos son los que han ayudado a devolver a los asiáticos la confianza en su propia herencia cultural. Y otro tanto se produce ahora con el budismo zen. Precisamente porque los occidentales se interesan por el zen, muchos orientales vuelven a su propia tradición espiritual.

Es claro que la revuelta de los “despiertos” contra el “sistema” parece muy difícil; sin embargo, están perfectamente determinados a incidir en él. La cuestión que se plantea hoy es la siguiente: ¿qué hemos de hacer para no dejarnos atrapar por el engranaje? El empeño en los conflictos políticos y económicos no parece que sea la respuesta.

Las miradas se vuelven hacia Oriente para buscar nuevas fuentes de inspiración. En la espiritualidad oriental se halla una tendencia a la armonía universal que refresca el corazón. Oriente, aunque pobre, no ha sufrido los niveles de fanatismo y violencia propios de Occidente. Pero ha sido oprimido. Oriente se levantó ya para combatir a Occidente con las armas que éste había empleado contra él. De ahí las dificultades que ha tenido Occidente para establecer el diálogo con Oriente. En su esfuerzo para aprender de Occidente la tecnología que le permitiera defenderse, Oriente sabe que ha de ser modesto y estar dispuesto a acoger todo lo que no conoce. Pero la mayoría de los occidentales no tienen esa virtud de la modestia en su aproximación a Oriente. Están muy satisfechos de sus principios; permanecen apegados a los criterios y a valores de su propia civilización, aunque estén deseando conocer el Oriente. Tienen miedo de perder su identidad y ésa es la principal causa de sus dificultades.

Hoy la gente busca mejorar su vida,
Va a centros de relajación, masajes, shiatsu, Reiki, etc.
Buscamos que nos hagan encontrarnos mejor.
Sin embargo, el zen del que tanto se habla:
La moda zen, muebles zen, pensamiento zen…
Se deja a un lado,
Porque la gente ha descubierto que la practica del zen
No te la da nadie, tienes que practicarla tu,
Hay que Poner toda la “carne” en el asador
Y enfrentarte “frente al espejo”.
El zen es la gran “cura”,
Pero parece ser que no nos atrevemos a entrar en el quirófano.
o

viernes, 16 de noviembre de 2012

Sábado


   Amanecer azul, repleto de gotas temblorosas y un vientecillo que aún no asume el otoño
   Un mapa de nubes que con prisa van al otro lado del cielo
   Estrellas rezagadas y aves puntuales a su cita con el Sol
   Llega el día, tímidamente se va apoderando de cada instante, minuto a minuto
   La noche se bate en retirada, sus huestes defienden cada palmo de mi almohada.
   Los perros ya proponen su paseo, y yo me hago el gato, estirándome en el teclado.
   Dentro de nada estaré sentado, esquivando caminos repletos de paisajes
   Respirando aromas de café, madera y hambre; repasando un guión repleto de mensajes.
   Seguramente me pillará la tarde entre niños, mandos y cables; en el sofá huyendo del destino
   Tratando de soñarte, aunque estés lejos, llena de prisas y creyendo en tus misterios.
   Es Sábado al menos, al menos en parte.
          Guti